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Dossier

2007-03-10

Instrumentum mensis Februarii pro lectura Magisterii Summi Pontifici Benedicti XVI, pro evangelizatione in terris missionum

El Santo Padre Benedicto XVI ha publicado en el mes de febrero su Mensaje para la Cuaresma 2007, ofreciendo así a los fieles un precioso aporte para vivir intensamente los cuarenta días que preceden a la solemnidad de la Pascua. “La Cuaresma - escribe el Santo Padre al inicio de su Mensaje - s un tiempo propicio para aprender a permanecer con María y Juan, el discípulo predilecto, junto a Aquel que en la Cruz consuma el sacrificio de su vida para toda la humanidad”. Por este motivo el Papa, que ha escogido como tema bíblico para el Mensaje cuaresma el pasaje “Mirarán al que traspasaron” (Jn 19,37), invita: “Con una atención más viva, dirijamos nuestra mirada, en este tiempo de penitencia y de oración, a Cristo crucificado que, muriendo en el Calvario, nos ha revelado plenamente el amor de Dios”.
Como la Encíclica “Deus Caritas est” había sido dedicada por el Papa al tema del amor, así también el mensaje cuaresmal tiene como centro el amor de Dios, en su doble acepción de agape y eros: “El término agapé - escribe Benedicto XVI - , que aparece muchas veces en el Nuevo Testamento, indica el amor oblativo de quien busca exclusivamente el bien del otro; la palabra eros denota, en cambio, el amor de quien desea poseer lo que le falta y anhela la unión con el amado. El amor con el que Dios nos envuelve es sin duda agape… Pero el amor de Dios es también eros… el eros forma parte del corazón de Dios: el Todopoderoso espera el ‘sí’ de sus criaturas como un joven esposo el de su esposa. Desgraciadamente, desde sus orígenes la humanidad, seducida por las mentiras del Maligno, se ha cerrado al amor de Dios, con la ilusión de una autosuficiencia que es imposible… Dios, sin embargo, no se dio por vencido, es más, el ‘no’ del hombre fue como el empujón decisivo que le indujo a manifestar su amor en toda su fuerza redentora”.
Al final del Mensaje, el Papa recuerda también a los que sufren: “Que la Cuaresma sea para todos los cristianos una experiencia renovada del amor de Dios que se nos ha dado en Cristo, amor que también nosotros cada día debemos «volver a dar» al prójimo, especialmente al que sufre y al necesitado. Sólo así podremos participar plenamente en la alegría de la Pascua”.
El Papa Benedicto XVI dedicó palabras especiales para alentar a los que sufren, y sobre todo a los enfermos, también el día en que la Iglesia recuerda a la Santísima Virgen de Lourdes, el 11 de febrero, XV Jornada Mundial del Enfermo. Al final de la Celebración Eucarística en la Basílica Vaticana presidida por el Card. Camillo Ruini para los enfermos de Unitalsi y los peregrinos de la Obra Romana de Peregrinaciones, con ocasión de la XV Jornada Mundial del Enfermo, el Santo Padre fue a la Basílica para dirigir su palabra a los enfermos. “Que nadie - dijo el Papa - , especialmente quien se encuentra en condiciones de duro sufrimiento, se sienta nunca solo y abandonado. A todos os encomiendo esta tarde a la Virgen María. Ella, después de pasar por sufrimientos indecibles, fue elevada al cielo, donde nos espera y donde también nosotros esperamos poder compartir un día la gloria de su Hijo divino, la alegría sin fin”.
Como de costumbre, también este año al inicio de la Cuaresma el Santo Padre participó junto con la Curia Romana a los ejercicios espirituales guiados este año por el Card. Giacomo Biffi, Arzobispo emérito de Bolonia, sobre el tema: Las cosas de arriba - “Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra” (Col 3, 1-2).

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